Frente a Milei, la Iglesia advirtió por un “desmembramiento social” y reclamó “diálogo” a la clase dirigente

Aunque lo mostró poco la transmisión oficial durante la homilía del arzobispo Jorge García Cuerva, Javier Milei lució un rostro impertérrito frente a las críticas que este lunes desplegó a su administración el discípulo de Jorge Bergoglio, en el marco de Tedeum por el 25 de Mayo en la Catedral porteña.
“Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como decía Francisco”, enfatizó el líder religioso, que también hizo un llamado a defender a los vulnerables, como los discapacitados, al recordar otro apotegma del Papa argentino: “Nadie es descartable”.
El Presidente había arribado junto a su hermana Karina y el resto de su gabinete -la excepción fue Sandra Pettovello, de gira oficial por El Vaticano- a las 9.50 a las puertas del mayor templo porteño, donde lo esperaba un grupo de “gauchitos” vestidos para la fiesta patria que sólo atinaron a mirarlo.
Antes había ingresado, también acompañado por la fanfarria de Granaderos, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri. La primera en llegar, a las 9.25, había sido la senadora Patricia Bullrich, quien mantendría un vínculo distante con la secretaria general de la Presidencia. Luego, la exministra no pudo entrar al Cabildo, en otra fuerte señal interna.
A diferencia de un año atrás, cuando le esquivó el saludo, Milei se mostró afectuoso con el alcalde porteño. Esos gestos contrastaron con la frialdad que lo une a Victoria Villarruel, a quien no invitó al Tedeum.
La trasmisión oficial, por caso, sí mostró al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, que escoltó al mandatario en su caminata desde Casa Rosada. En todo su trayecto, la comitiva oficial estuvo custodiada por el cuerpo de Granaderos a caballo y efectivos de Policía Federal y Gendarmería.
Villaruel no; Menem, Adorni y Santiago Caputo sí
El celoso vallado, que separó a los trabajadores de prensa y a los cientos de asistentes al acto patrio de los funcionarios -ambos se mezclaron en los dos mangrullos apostados sobre la plaza de Mayo-, impidió el contacto con el mandatario. También lo acompañaron Martín Menem y el asesor Santiago Caputo, protagonistas de la feroz interna de los últimos días así como el jefe de gabinete, Manuel Adorni -que se ubicó junto a Abdala-, que es investigado por la justicia por presunto enriquecimiento ilícito.
El oficio religioso comenzó a las 10 y el Presidente se ubicó, en una silla distante de las gradas, frente al púlpito donde García Cuerva ofreció una homilía de unos 15 minutos. El obispo explicó un pasaje de la Biblia en el que Jesús curó a un paralítico, que previamente había sido asistido por cuatro hombres. “Vemos muchos hermanos paralizados en sus esperanzas y con sus derechos postergados”, advirtió, aunque luego matizó que muchas carencias que sufre la población vulnerable vienen de “hace muchos años”.
El presidente Javier Milei saluda desde balcón de Casa Rosada, junto a su hermana Karina. Detrás, Santiago Caputo. Foto Guillermo Rodríguez Adami.El obispo porteño hizo un paralelo entre quienes ayudaron al paralítico en la antigüedad y los referentes políticos de la actualidad. “Se pusieron de acuerdo, dejando de lado sus diferencias, y pusieron como objetivo al paralítico”, indicó a lo que luego tradujo: “En términos políticos acordaron, consensuaron”. Incluso propuso a clase dirigente cuatro políticas para ayudar a la cultura del encuentro: pugnar por “el bien común, el diálogo, la amistad social y la esperanza”.
“Una nube de desmembramiento social”
Pero el prelado volvió a la dura actualidad al graficar que “la sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte mientras diversos intereses juegan su partida, ajenos a las necesidades de todos”. Y lamentó que la visión del “‘sálvese quien pueda’ no es más que expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descompone la Nación, porque terminamos siendo solo una suma de individuos en un mismo territorio donde cada uno piensa en sí mismo y en el propio bienestar”.
Hubo otros pasajes de su homilía que resonaron en la interna oficial, como cuando condenó las escenas de “derroche y cruel ostentación” y los “haters” que emiten mensajes de odio “a través de las redes sociales”, en este último caso, en un elíptico mensaje a los trolls oficialistas.
Diego Santilli, Manuel Adorni, Bartolomé Abdala, Javier Milei, Martín Menem, Karina Miliei, llegando al Tedeum. Foto: Guillermo Rodríguez AdamiAl término de la ceremonia, Milei saludó cálidamente al arzobispo porteño e hizo lo propio con dirigentes de distinto pelaje reunidos en el evento. Luego, el mandatario y sus funcionarios, junto a la comitiva de la administración porteña, se dirigieron hacia las puertas del Cabildo donde juntos entonaron el Himno nacional, rodeados por ciudadanos que se acercaron a presenciar la ceremonia del Día de la Patria. Hubo algunos vendedores ambulantes y mujeres que ofrecían escarapelas “a voluntad”.
Al finalizar, Milei saludó a Jorge Macri y Martín Menem, y se retiró, dando cierre a los actos oficiales por el 25 de Mayo. En ese momento se acercó al vallado donde lo esperaban decenas de vecinos, a algunos les dio la mano. Cuando este cronista le preguntó si estaba dispuesto a ayudar “al paralítico” tal como propuso García Cuerva, sólo respondió con una mirada de sorpresa. De regreso en la Casa Rosada, se asomó por el balcón del primer piso, poco antes de iniciar la reunión de gabinete del mediodía.
Fuente: www.clarin.com




